Si nos detuviésemos a pensar en todo lo que rodea al ser humano, concluiríamos que su entorno no es más que, naturaleza, ésta, al ser modificada por el hombre, se ha convertido en algunos casos en cultura. Existen numerosos antropólogos y estudiosos de la cultura que de siempre, nos han brindado mucha luz sobre el aspecto y formas culturales, por lo que bien valdría la pena recordar en esta ocasión, las reflexiones de algunos de ellos.

John B. Thompson después de hacer un recorrido histórico por el concepto cultura, propone dos concepciones antropológicas: la una descriptiva y la otra simbólica.
De la primera, -apoyándose en autores como Gustav Klemm y Tylor entre otros- asegura que la cultura de un grupo o sociedad es el “conjunto de creencias, costumbres, ideas y valores, así como los artefactos, objetos e instrumentos materiales que adquieren los individuos como miembros de ese grupo o de esa sociedad en particular.
Respecto a la concepción simbólica, Thompson con base en los estudios de L.A. White y Clifford Geertz, señala que la cultura “es el patrón de significados incorporados a las formas simbólicas entre las que se incluyen acciones enunciados y objetos significativos de diversos tipos en virtud de los cuales los individuos se comunican entre sí y comparten sus experiencias”.
La especificidad se da en el primer caso en las creencias, costumbres, leyes, formas de conocimiento y arte, entre otros, que adquieren los individuos como miembros de una sociedad determinada. Un ejemplo serían las actividades religiosas de Semana Santa. En el segundo caso, se da por la clase de fenómenos que dependen del ejercicio de una habilidad mental que son los símbolos. Un ejemplo claro es el lenguaje.

En relación a la cultura popular, podemos definirla como aquella que se muestra antagónica a la cultura nacional o cultura de Estado y que históricamente ha sido reprimida por la ésta última. La cultura popular está ligada a las masas, y no es indebido asociarla a las fiestas del pueblo en sus distintas expresiones, el sublenguaje, las señales obscenas, los albures, etc.
Su desarrollo se encuentra, en la resistencia que han presentado las masas proletarias a las nuevas formas de explotación y de dominación guiadas por un sentido comunitario o de solidaridad que les da identidad y cohesión. Otras formas populares de protesta simbólica las encontramos en las huelgas y motines que hacen los rebeldes sociales al sistema, o bien en las procesiones, marchas, bufas, canciones obscenas, la grosería mímica, las novelas, etcétera. La cultura popular es una producción humana que va desde la fuerza mágica del verso, hasta el valor insultante de la blasfemia.
Por otro lado y de acuerdo al pensador Martín Barbero, quien ha escrito sobre la cultura de masas, la ideología dominante cultiva el llamado etnocentrismo de clase por lo que se niega a nombrar a lo popular cultura, y sólo ve en estas expresiones, un proceso de vulgarización o decadencia de la cultura culta.
Por su parte, Joaquín Brunner, ha estudiado las consecuencias de la estructura global del conocimiento y comunicación que han dado pauta a la transformación cultural: Entre las principales secuelas que ha traído la globalización del conocimiento, señalamos a la instantaneidad y a la simultaneidad. Las nuevas herramientas de información mundial permiten casi a cualquier habitante del planeta conocer lo que pasa en otras latitudes, prácticamente al mismo tiempo.
Al mismo tiempo vemos que en los países más desarrollados se está pasando de una industria de cosas materiales, a una industria de ideas y mensajes. Son dos los medios de mayor penetración en la sociedad: la Internet y la televisión que son instrumentos mediáticos que permiten la auto educación y la auto realización, para llegar finalmente a un mercado y consumo de símbolos. ¡Qué riesgoso es este último enunciado! si estos medios electrónicos coadyuvan a la tarea social de educar y formar al individuo, deben funcionar bajo la regulación de las instituciones de los estados nacionales y bajo el estricto marco jurídico de leyes internacionales.
Las identidades nuevas desde lo simbólico, generadas por la globalización y la tecnología, han creado otros patrones de comunicación. Me quiero referir a los mensajes de texto que se envían por telefonía celular. Prácticamente se ha creado un nuevo código. Un ejemplo de un mensaje de texto escrito por un joven de secundaría, sería el siguiente: X K NO T KONCTS AL MSG (¿Por qué no te conectas al mensajero de internet?). Otros códigos serían los íconos gestuales que se emplean en el llamado chat.

Regresando con otro autor, vayamos a las ideas de Antonio Ariño quien maneja términos del discurso de la modernidad. Ariño define a la alta cultura, como aquella que está en la cúspide del desarrollo humano. En ella encontramos los más sublimes procesos del pensamiento. Es un estado superior de desarrollo intelectual concerniente a lo espiritual, lo creativo y lo artístico; siempre en constante búsqueda de perfección. La distinción social es un estatus caracterizado por las diferencias que tiene un grupo con respecto a otro dentro de una sociedad determinada y que se dan en ámbitos económicos, educativos, políticos y desde luego culturales. La construcción de enunciados en términos del hombre, es lo que podríamos llamar concepto antropológico
Una última idea, la trama de significaciones, ésta se puede definir como el contexto lexicográfico con el que describimos una realidad.

Epilogo. Podemos cerrar felizmente ésta revisión señalando que la cultura es todo lo que ha producido el hombre, es un conjunto de significados con valor y, es a fin de cuentas, una forma de vida. Una bella forma de vida, agregaría yo.

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