FUNDIDORA DE APULCO, HIDALGO
Es de todos cierto que un autor sea individual o colectivo, trasciende regularmente a través de su obra. En este caso tan particular, (del cual gustosamente me ocupo ahora), el fruto es desmedidamente mayor al de su creador. Me refiero a la población de Apulco y a sus producciones metalúrgicas, artísticas e industriales. Y es que Apulco es una pequeña comunidad de menos de 200 habitantes perteneciente al municipio de Metepec, Hidalgo, pero que cuenta entre sus entrañas con una factoría dedicada a la fundición del hierro que produce casi cualquier artefacto decorativo o destinado a otros usos de desarrollo urbano como bancas, kioscos, postes para farol, conectores de agua y alcantarillas entre muchos otros. Estos productos han traspasado las fronteras, no de la región de Tulancingo, sino las del estado de Hidalgo pues no es difícil ver en los jardines o subsuelos de otros estados o ciudades, piezas con el epígrafe de Apulco; especialmente las ciudades de Tabasco, Veracruz, Tlacotalpan y Oaxaca, han comprado artículos de esta fundidora –la más reciente fue la ciudad de Mérida que adquirió 170 bancas para sus plazoletas-, movidos todos ellos posiblemente por la fama de Apulco, pero también por la calidad de las fundiciones que aquí se logran. La Fundición de Ferreria como es conocida, se fundó en el siglo XIX por iniciativa de la familia francesa Baldin quien la cedió a mediados del siglo XX a los ingleses encabezados por el famoso Richard Honey, que la consolidó en el mercado, Fundición que finalmente en 1967, se convirtió en Cooperativa de Trabajadores. Y si bien las pieza fundidas aquí son de notable belleza y gran utilidad, cabe decir que la tecnología empleada en sus talleres tiene más de cien años de antigüedad; todavía trabajan con unas turbinas cuya fuerza motriz la da el agua de un río cercano llamado Mesillas que nace aquí y desemboca en las vegas de Meztitlán la cual eleva la temperatura del agua entre 900 y 1200 grados centígrados para fundir el hierro que en forma de chatarra se compra en distintos lugares incluyendo la ciudad de México y Poza Rica; el carbón, el coque y la bentonita que son otras materias primas utilizadas en la fundición, también se consiguen en lugares distantes.
El proceso antiquísimo usado en Apulco consiste en verter el hierro fundido en moldes a los que se les baña de cemento para que no se les adhiera el hierro, preparados especialmente para la pieza a crear que previamente se han hecho en arena, es decir se entierran los moldes en el suelo a los que se agrega después la otra mitad.
Es importante señalar que estos productos metálicos no se confeccionan con aleaciones sino que solamente se emplea para su manufactura hierro fundido, además de que en la actualidad sólo se trabaja sobre pedidos. De esta fundición han salido desde piezas muy pequeñas utilizadas en las conexiones de agua potable pública de dos pulgadas, hasta codos, tes y cruces de 30 pulgadas de grosor, pasando por las aludidas pérgolas, muebles de jardín, escaleras, barandales y kioscos entre muchos otros que la imaginación y el dinero pueden permitir. Cada producto puede ir sellado con el nombre de la empresa compradora o del patrocinador sea éste un particular, una sociedad o un ayuntamiento.
Las bancas de jardín por ejemplo, pesan 80 kilos en un tamaño mediano y la fundidora tarda dos días en producirla a sabiendas de todos que dicha pieza que admiramos y disfrutamos en los parques, lleva además del hierro, soldadura, solera para el asiento y en algunos casos tornillos. Utilizando este mismo ejemplo por lo oportuno, decimos que la banca se fabrica en tres partes: primero se hace el respaldo, después las patas y por último el asiento, todos ellos son componentes que se extraen del molde original cuyo hierro resultante y fundido, se extrae del molde, se limpia, se esmerila y se arma con remaches, por último se pule y se pinta.
Para un trabajo tan arduo y en competencia francamente desigual con otras fundidoras que emplean tecnologías más modernas, los precios de Apulco resultan más que módicos, pues oscilan alrededor de diez pesos el kilo para un producto terminado y a todas luces, funcional.
Apulco afortunadamente es, una Cooperativa de Trabajadores que realiza este trabajo pródigo. La fundición se conforma de unas cuarenta y ocho personas cuyo Consejo de Administración lo preside Arturo Fuentes.
La razón social de la Cooperativa es Fundición de Apulco, S. C. L., con domicilio en Ferreria de Apulco, Metepec, Hidalgo. Los cooperativistas trabajan de lunes a sábado de 8:00 a 17:00 horas en un lugar singularmente bello de la sin par región tulancinguense, que está vinculado además, al municipio de Metepec, (el cual cuenta con una incomparable laguna que por otra parte es más que digna de visitarse, de verdad), Metepec es un municipio que significa en lengua náhuatl Cerro de Magueyes. Hablando más concretamente de la localidad de Apulco, pueblo trabajador y otro gran orgullo del estado Hidalgo, que significa en la misma lengua Agua Gorda, digo que merece una visita.