Vino de la nada, como un extraño. Era aire contaminado, era hálito de vicio.
Vino del infierno, con hedor de azufre, cayó de los misterios y disipó lamentos.
Apenas perceptible, levantó polvo de añoranza, inaudibles sus silbidos, se llevaron la nostalgia.
En instantes confundidos llenó espacios vacíos, impuso la humedad de respiro contenido.
Doblegando esperanzas, pasó de cuarto en cuarto, hizo leves movimientos para esconderse entre las páginas.
Oculto mucho tiempo, aún pudo hacer alarde de fuerza. De este aire dulce aún aspira.
Tibio, como caricia desnuda, tocó levemente la piel fría, presumiendo su presencia.
Inquieto, libre, insano, escapó por las rendijas, entregose a las andanzas de un resuello en rebeldía.
Era un aroma de antigua dicha, lo que paseó una noche entre mis cabellos, entró sin tocar la puerta, como el triste vaho de un sueño.
Te trajo entonces de la nada, no era algo más que un lejano suspiro, el suspiro del olvido, añejado por los años, el suspiro del pasado que vive a ratos en mis letras, el suspiro acongojado de la muerte que se acerca.


ESTE SÍ QUE ES BUENO, ME CAE QUE SÍ, JEJE, LÁSTIMA DE ESPACIO, TIENES LA MALA COSTUMBRE DE UTILIZAR DE MALA FORMA LOS ESPACIOS, ENTIÉNDASE... YOU KNOW
SALUDOS!!!!