El municipio de Zempoala Hidalgo es uno de los más importantes de todo el centro del país en materia cultural. En la antigüedad fue habitado por grupos teotihucanos, toltecas y chichimecas y para el año de 1167 fue cabecera de provincia a cargo del príncipe Nopaltzin. Consumada la conquista de México por los españoles, nombraron a Juan Pérez de Gama primer encomendero del lugar. Zempoala también es célebre por que existe un Códice prehispánico que lleva su nombre y que a la postre es una rica fuente de información prehispánica. Despunta en el centro de la ciudad el bello exconvento de Todos los Santos. Se trata de una construcción franciscana levantada entre 1570 y 1580, que destaca por su esbelta y elevada torre y su austera portada con rasgos clásicos. El templo conserva en su interior restos de pintura mural con representaciones religiosas; otras escenas bíblicas pueden observarse también en los muros del convento anexo.
El señor Ramón Ávila Cárdenas y su hijo Anastasio Ávila, hacen el descubrimiento en el año de 1983 de una tibia de mastodonte en la Barranca de San Gabriel o Caño Qubrado, Municipio de Zempoala, Hidalgo.
Por otro lado, la región zempoalteca. es muy reconocida por sus antiguas haciendas entre las que destacan el casco de Santa Rosa, Tecajete, Tepa el Chico, San Antonio Tochatlaco que fue erigida en la primera mitad del siglo XIX y la de Montecillos que tiene un aspecto más virreinal.
En la cabecera municipal frente al edificio del Ayuntamiento puede apreciarse un singular monumento procedente del siglo XVI, conocido como la Picota de Zempoala. Se trata de una columna real que luce escudos españoles en relieve. En la base de la columna se labraron cuatro figuras de unos animales con cierto parecido a coyotes. El nombre de Picota deriva de una hipótesis relacionada a que en este lugar se consumaban las sentencias de los reos que debían ejecutarse en público; sin embargo, la función verdadera de este monumento era la de una mojonera, es decir una marca o límite que señalaba la frontera de una jurisdicción territorial. Lo interesante del caso es que en todo el continente americano sólo existe otra pieza similar a la de Zempoala que se encuentra en Venezuela.
Pero sin duda el mayor atractivo de Zempoala y sus alrededores es el monumental acueducto del religioso franciscano conocido en la historia como el Padre Tembleque. El acueducto es una notable obra civil considerada por Vicente Rivapalacio como la construcción más importante de todo el siglo XVI en América. La tercer arquería del acueducto cruza una barranca llamada de Tepeyahualco de poco más de mil metros de altura. Tiene 68 arcos, el mayor con una altura de casi 40 metros. La construcción se extiende por 32 kilómetros desde el cerro de Tecajete al noroeste de Zempoala hasta el suroeste y más precisamente al convento de Otumba. Se construyeron tres tramos de arquerías, uno en Santa Inés, otro frente a la hacienda de Arcos y el tercero en la barranca ya señalada.
Danza prehispánica por la compañía Piedra del Sol de Querétaro el
Zempoala también tiene un museo comunitario y Zacuala que es una de las comunidades del municipio distante de la cabecera dos kilómetros, tiene a su vez otro extraordinario museo comunitario llamado TZACUALLI.
Zacuala significa “Montículo de piedra” El museo ahí establecido contó desde sus orígenes con la asesoría de las profesoras del Programa de Museos Comunitarios de INAH y particularmente de la profesora Magdalena Chavez quien en ocasiones pagaba con sus propios recursos los pasaje desde Pachuca con tal de ver culminado el sueño de los defensores de lo nuestro; también asesoró, -sobre todo en el aspecto de guiones- el mismo arqueólogo Carlos Hernández quien es investigador del Instituto en el estado de Hidalgo, y que además nos informó que Zacuala presentó su mayor ocupación –teotihucana- en el periodo clásico, que va de 100 a 500 años después de nuestra era, en ese entonces había talleres donde elaboraban navajas prismáticas de obsidiana. Posteriormente también estuvo ocupada por el imperio azteca. Otra persona que también contribuyó mucho fue el antropólogo Juan Luna Ruiz, quien sugirió guión museográfico y guión científico para adecuar al museo.
Otro hecho que merece destacarse es que todas las piezas del museo están inscritas en la Dirección de Registro Arqueológico del INAH, lo cual habla muy bien de la seriedad y del mucho interés que tienen los pobladores por proteger y difundir su patrimonio.
La señora María de la Luz Gutiérrez Jiménez, su esposo Pedro Ávila; abajo el actual presidente municipal, señor Vicente Suárez y su esposa Alejandra Islas.
El museo es una muy loable obra cultural por parte de los vecinos en el sentido de recuperación y divulgación del patrimonio de Zacuala y sus alrededores. El museo se construyó por gestiones del señor Ramón Ávila Cárdenas quien contó con el apoyo de otros entusiastas como el señor Quirino Martínez que donó el block para la edificación que tardó veinte años en consolidarse, hasta que por fin se estrenó en el año 2000.
Ahora la encargada del museo es la nuera del fundador, doña María de la Luz Gutiérrez Jiménez quien atiende y mantiene personalmente el recinto museístico. La señora Guillén nos informó que la zona es muy rica en vestigios aunque lamentablemente no todos se han quedado aquí, pues nos refirió por ejemplo, que hace 37 años cuando se estaba construyendo la escuela primaria se encontraron una máscara de piedra color amarillo que fue sustraída por algunos inconscientes de la constructora.
A pesar de que se formó un comité para el museo, en realidad es la señora Guillén quien sola y sin apoyos hace frente al sostenimiento del museo que está compuesto por dos grandes salas, en la primera se encuentra una muy interesante exposición sobre el árbol de las maravillas, es decir el maguey, una planta verdaderamente pródiga que da a los habitantes de sitios rurales, casa, vestido y sustento, pues el maguey resulta muy aprovechable en todos sus elementos. La segunda sala es de carácter arqueológico y tiene un espléndido acervo, que va desde fósiles, hasta cerámica, piedra labrada y cientos de objetos de todo tipo procedentes de la época prehispánica. El Museo Tzacualli alberga unas cinco mil piezas arqueológicas.
Sección del museo correspondiente al maguey y la extracción del pulque.
El museo abre de martes a domingo de
De mi parte, yo admiro profundamente este tipo de iniciativas y esfuerzos, pues el museo de Zacuala, es un importante generador de identidad, un espacio didáctico y de goce estético y debe ser, sin duda, apoyado por todos nosotros y desde luego por el sector público relacionado a la cultura.
Y si gente de otros países han visitado el museo, con mucha más razón debemos hacerlo nosotros: los mexicanos pero sobre todo los hidalguenses, pues el museo es encuentro de orgullo para los que hemos nacido y vivido aquí, y es, finalmente, un claro y muy valioso ejemplo de la grandeza del México prehispánico.
Fachada principal del museo.
(Fotos proporcionadas por la señora María de la Luz Gutiérrez Jiménez)


Con justicia, es preciso hacer la siguiente aclaración:
1. La profesora Magdalena Chávez no participó en la Coordinación de Museos Comunitarios, compuesto por profesoras comisionadas al INAH-Hidalgo y tampoco fue, por lo tanto,partícipe en el proceso de erección del Museo Comunitario "Tzacualli";
2. De hecho, desconocemos de qué persona se trata;
3. El arqueólogo Carlos Hernández asistió a la comunidad para realizar el registro de la colección para el INAH; quien realmente realizó el trabajo de catalogación y valoración cultural de las piezas fue la arqueóloga Carmen Lorenzo, investigadora del CECULTAH, tarea ésta definitiva para la realización del guión científico y museográfico a cargo de un servidor;
4. El montaje fue realizado con ayuda de la profesora Alicia Pérez Romero, de la CMC y de la señora María de la Luz Gutiérrez;
5. Todo el mérito corresponde a doña Luz, auténtica heroina y benefactora de su comunidad. Su contribución al desarrollo de lacomunidad de Zacuala son indiscutibles y habrá de tener repercusiones imperecederas. Alaide Foppa dijo que "en la mujer se apoya medio cielo", a lo que habría qué agregar: "...y un museo comunitario".